Señal contra atropellos infantiles

Una niña corre a salvo por la acera. Unos pasos por delante, un coche emprende su salida del garaje. La distancia se acorta entre ellos. La pequeña sigue despreocupada su camino de baldosas permitido. El vehículo avanza por la cuesta que le conduce a la superficie. La señal de la que le hablaron sus papás detiene su paso justo a tiempo. El coche que casi apareció de la nada se percata de la presencia de la niña. No hay ni susto ni atropello que lamentar a la salida del garaje.

¿Y si se normalizara el uso de una señal que marcara las salidas de los garajes y tuviera por objetivo advertir, sobre todo, a los pequeños peatones de que no siempre la acera es ese lugar cien por cien seguro? ¿Y si estas señales se prestaran como útiles aliados con los que los mayores poder aleccionar a los niños sobre cómo proteger su seguridad vial?

Partimos de la idea de que la prioridad en las aceras es para los peatones, pero al mismo tiempo somos conscientes de que en muchos casos, la falta de visibilidad provoca situaciones de peligro, por lo que en este caso desde Tráfico y Tránsito “redundamos en la prevención para mejorar la seguridad vial”, según las palabras de su director Agustín Galdón.

Desde TYT hemos hablado con los expertos. Además, se ha elaborado un vídeo con el que sensibilizar acerca de la necesidad de implantar una señal de peligro sobre las aceras que evite los atropellos de niños y niñas a la salida de los garajes. Asimismo, hemos subido nuestra petición a la plataforma change.org con el propósito de reunir las firmas necesarias para que esta propuesta orientada a velar por la seguridad vial de los menores sea escuchada por la Dirección General de Tráfico y el Ministerio del Interior.

La realidad. ¿Las aceras son siempre un lugar seguro?

Aleccionar a los más pequeños de la casa acerca de lo importante que es no cruzar la carretera por lugares indebidos, de la necesidad de caminar por el paso de cebra cogidos de la mano de un mayor o de respetar los semáforos es relativamente sencillo,  hay referencias y herramientas con las que trabajar. Pero, ¿cómo se previene a un menor cuando el peligro no es en territorio hostil, sino amigo, y la amenaza llega por sorpresa, como aparecida del subsuelo?

“Cuando los niños van por la acera no esperan encontrar un coche, por eso es importante empezar con la educación vial en las familias y centros educativos, podemos evitar atropellos con esa señal, pero ellos deben saber qué significa”. Señala Mar Cogollos, directora de Aesleme, entidad que lleva a cabo numerosos programas de intervención en centros educativos en los que se pone especial énfasis en edades tempranas.

¿Cómo enseñar a los niños, cuando aún son muy pequeños, que no hay que bajar la guardia porque la acera también entraña riesgos? ¿Cómo poner límites a su rumbo, si no hay un límite claro que les marque dónde tienen que echar el freno a su necesidad innata de correr sobre el trazado que ellos consideran seguro?

Las salidas de los garajes a pie de calle se han multiplicado en los barrios más jóvenes con las nuevas urbanizaciones y bloques de viviendas. Los niños circulan por las aceras, a menudo solos, y la continuidad del adoquinado no les ayuda a distinguir las zonas de peligro por las que salen los vehículos de los garajes. Si a esto le sumamos su todavía pequeña estatura y la poca experiencia que llevan vivida como para identificar ciertos riesgos, les estamos exponiendo a un peligro que podría evitarse.

Desde Seguridad Vial en Familia, su director, Jesús Rodríguez, reciente premio ciudadano Ponle Freno 2016,  hace hincapié en que a pesar de que gracias a algunos ayuntamientos empieza a haber una tendencia en cuanto a la mejora de la seguridad vial en los entornos escolares, en lo que se refiere a otras infraestructuras aún existe mucho margen de mejora. “La continuidad del adoquinado es un problema, los niños se guían más por estimulación que por otro cosa, por lo que la instalación de esta señal, u otras actuaciones como poner una luz roja que se ven en algunas comunidades de vecinos,  o avisadores acústicos,  avisando de la salida de coches del garaje, apertura de puertas del mismo, etc. Pueden ser muy útiles para los más pequeños”

Señal dirigida a los niños

Según Mª Trinidad Espada, una de las personas más comprometidas con la seguridad de los más pequeños e incansable trabajadora en la difusión de contenidos a través de artículos y redes sociales, para evitar accidentes en este colectivo, aún queda mucho camino por recorrer. “No hay más que darse una vuelta por un entorno escolar o por las calles para observar que no están adaptadas para la infancia, no son seguras. Ahora parece que es una moda poner los contenedores justo al lado del paso de peatones, de manera que se reduce la visibilidad, los conductores no ven a los pequeños cuando van a cruzar y los niños tienen que asomarse mucho, con el riesgo de atropello que esto conlleva”.

Raquel Travieso, de la Asociación Pequevial, apunta que “normalmente toda la señalización o infraestructura que existe en la actualidad está dirigida a los conductores de coches, como por ejemplo  los espejos cóncavos a la salida de los garajes o la señalización vertical de ‘Peligro peatones’. Estas indicaciones no son tenidas en cuenta por los niños.

Señales evitar atropellos

En A Coruña, la Asociación Stop Accidentes, promueve la campaña A.N.C.A.S. Señales en el suelo marcan los caminos escolares seguros

Es más habitual encontrarse a un niño mirando al suelo que a las alturas. Es más fácil conseguir que claven su mirada en una señal colorida que se encuentra a sus pies o a su altura que en un espejo situado por encima de sus cabezas. Por este motivo, la propuesta que queremos hacer llegar a la DGT a través de la plataforma Change.org y la ayuda de quien nos seguís es la de implantar una señal para que se sitúe en un punto que en el que los chavales sean capaces de verla con facilidad. Esa marca que, con el trabajo de los mayores, los más pequeños podrán ver y entender.  Ya existen antecedentes de señalización similar dirigida a los más pequeños, como el caso del proyecto A.N.C.A.S, que lleva a cabo en Galicia la Asociación Stop Accidentes.

Espada, recupera otro ejemplo. “En Alicante, imagino que en el resto de Comunidad Autónomas también, en algunas salidas de garajes han colocado semáforos o una luz para indicar la salida o entrada de un vehículo”, comenta. Aunque según la normativa vigente ahora debe ser así para los nuevos vados y garajes en algunas comunidades, sin embargo, los antiguos no tienen obligación de colocarlas. Es una buena medida para prevenir atropellos, pero como es habitual, está pensada para adultos, no adaptada a la infancia porque se colocan a demasiada altura y los menores no pueden verlas”, lamenta.

¿En el suelo? ¿En la pared? ¿Independiente?

Un aspecto importante es dónde situar la señal. Si bien la idea original de Tráfico y Tránsito es instalarla en el suelo, posiblemente pintada; pueden existir otras opciones. Siempre teniendo en cuenta que en ningún caso debe entorpecer o dificultar la movilidad de otros colectivos, pero que al mismo tiempo debe ser visto por los niños.

“Una placa en el suelo puede ser molesta para otros peatones, usuarios de silla de ruedas, personas con problemas de visión, bicis o carretillas de carga/descarga. Además es más fácil que se puedan estropear o sean víctimas del vandalismo”. Desde Aesleme “seríamos partidarios de ponerlas pegadas a la pared derecha antes de la salida de garaje, en un lugar visible para el niño”

Jesús Rodríguez, de Seguridad vial en familia, aclara: “Si la señal va en el suelo, no debe entorpecer a nadie. Por otro lado, además serviría también para colectivos tan expuestos como son la tercera edad.”

En esta línea, Mª Angeles Miranda – Vicepresidenta de la Asociacion Nacional de Seguridad Infantil, indica que, en cualquier caso, “hay que tener en cuenta que con respecto al adoquinado, sería el mismo resaltado que marca la Ley de accesibilidad  para personas invidentes, evitando siempre discontinuidades que pongan en riesgo o limiten el paso de personas con movilidad reducida”. Desde el punto de vista aportado por Miranda, “el resalto diferenciador favorecería a los colectivos más vulnerables”. Así apuesta por una señalización horizontal, “dejando como vertical solo los espejos de visualización que no obstaculizan el paso de peatones (incluso con movilidad reducida) ni de vehículos”.

Mª Ángeles destaca la buena predisposición de las comunidades de vecinos. Según su experiencia “tras una auditoria del entorno escolar, los vecinos propietarios de aparcamientos privados siempre acaban colaborando con los centros infantiles y los ayuntamientos e instalando espejos de visualización panorámica para la seguridad y tranquilidad de pequeños y adultos, educando además a los niños a saber parar e interpretar el riesgo de salida y entrada de coches”.

Sea en el suelo o de otro modo, siempre que esa señal esté pensada para los chavales, Trinidad Espada encuentra la iniciativa que abordamos desde Tráfico y Tránsito más que “oportuna”. Sobre la propuesta de una señal en el suelo matiza: “creo que es imperativo que se coloque esta señal en el suelo, además de los semáforos. En el caso de que al ponerlas en el suelo entorpecieran al resto de peatones adultos, sí al menos incorporaría una señal acústica que alertara de que un coche va a entrar o salir”. “Es una manera fantástica de prevenir atropellos en la infancia con una mínima inversión. Salvará vidas”, valora.

Si consideráis útil esta propuesta, entrad y firmad nuestra petición en Change.org. Trabajamos por impedir que niños y niñas sean atropellados a la salida de los garajes. Apenas os robará un minuto 😉

Desde TYT queremos mostrar nuestro agradecimiento a todas las entidades que se están sumando a esta iniciativa. ¿Quieres sumarte? Escríbenos.

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  • Es una buena idea que se podría implantar de forma inmediata en todas partes, económicamente muy asequible y en buena lógica muy eficaz, cuyo provecho, muy probablemente, iría más allá del que su finalidad pretende al fomentar en los niños medidas de autoprotección y cuidado con respecto a los vehículos haciendo más seguro su caminar por las vías urbanas.

    Carezco de formación en educación infantil, pero en lo que he podido observar en mi propia experiencia personal, cuando a un niño se le muestra un peligro para que pueda identificarlo y se le dan las pautas que le eviten el daño tratándolo como si fuera un adulto, suelen comportarse como si realmente lo fueran de forma sistemática y con una seriedad que ya nos gustaría ver en muchos mayores.

    Si el uso de estas señales se extiende, cabe la posibilidad de que algunos conductores relajen su atención, especialmente los que acceden a la calle cuesta arriba atenazados por el miedo ante una posible detención puesto que tienen serias dudas sobre su capacidad para reanudar la marcha en pendiente ascendente o volver marcha atrás hasta el comienzo de la rampa si tuviesen que hacerlo. Son esas personas que todos los días tenemos ocasión de ver saliendo de un garaje como un toro en San Fermín.

    Para estos conductores, se me ocurre que estaría bien colocar en algunos puntos estratégicos de sus garajes algún letrero que entre de lleno en su campo visual con la leyenda: “Puede ser tu hijo quien esté en la acera”. Por ejemplo, o algo similar.

    Añadir, por último, un serio riesgo nuevo en imparable aumento: la ausencia de ruido en muchos coches actuales cuando se mueven, bien porque sean híbridos utilizando sólo el motor eléctrico o porque este sea el único que tienen. No estaría de más promover una nueva señal en este sentido.

    Dejo enlace sobre un accidente que viene al caso:
    http://www.lne.es/oviedo/2016/01/25/muere-aplastado-4×4-manuel-pedregal/1873141.html

    Saludos cordiales.

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