Madrid, por un aire limpio

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Primero fueron las matrículas pares o impares, ahora han llegado los límites de velocidad y las prohibiciones de aparcamiento en el centro de Madrid… todas ellas, medidas para combatir la conocida como ‘boina madrileña’, una inamovible nube de polución que cubre la capital de España durante todos los días del año.

Esta ‘boina’, provocada por los altos niveles de contaminación, alarma especialmente al Ayuntamiento –que esté en el cargo en ese momento– cuando las partículas nocivas como el dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno u ozono en el aire superan los valores permitidos para la salud de los habitantes.

De ahí que durante la semana pasada, desde el martes que se activó y hasta el domingo que se retiró, el Ayuntamiento madrileño pusiera en marcha un protocolo de anticontaminación que limitaba la velocidad a 70 km por hora dentro de la M-30 y en todas las vías que dan acceso a la ciudad y prohibía aparcar en la llamada zona SER, salvo residentes o vehículos eléctricos.

Cinco días en los que no ha habido un balance positivo, a pesar de conseguir que descendieran algo los niveles de NO2, ya que no se redujo la flota de coches que circulan por el núcleo madrileño, como se pretendía. De hecho, se señala este pasado jueves como el día de mayor contaminación de todo el año en Madrid cuando se registraron niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) de 349 microgramos por metro cúbico (mg/m3).

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Por esta razón, el Ayuntamiento ya ha avisado que endurecerá las medidas del plan  anticontaminación en los próximos meses, avisando con la antelación oportuna que piden el resto de partidos políticos de al menos 24 horas, y que implicaría una mayor restricción de cara al uso del coche. Todo ello se enmarca en el Plan de Calidad del Aire, anunciado por el Ayuntamiento, con el objetivo de reducir la polución y limpiar el aire de Madrid.