Pulso entre la seguridad y la contaminación acústica

peaton

Foto: Pixabay

Cuando caminamos por las calles estrechas, especialmente las de los cascos antiguos de algunas ciudades, a veces la acera es casi inexistente. En esos casos, la única manera que tenemos de saber que un coche se aproxima por nuestra espalda es gracias al sonido que hace su motor. Lo que a veces puede resultar muy molesto, en otras ocasiones puede ser determinante para salvarnos la vida.

 

Por eso, y tomando como primera norma la seguridad de los viandantes, los coches eléctricos y también los híbridos tendrán que hacer ruido a partir del 2021. Ambos son ahora tan silenciosos que, si no los ves, es difícil percatarse de que se aproxima un vehículo. En el caso de los invidentes es aún más peligroso, pues es gracias al oído y al tacto, como pueden desenvolverse en plena calle y cruzar por pasos de peatones.

 

Para ellos resulta un grave riesgo el privarles de un sonido, como es el que alerta de que se aproxima un coche, y más de uno se ha llevado un susto que puede causar un accidente. Desde la Fundación de la ONCE manifiestan que la probabilidad de que una persona ciega se vea implicada en un percance así aumenta un 40% con este tipo de vehículos.

 

Igualmente, otros colectivos, como el de los ciclistas, las personas mayores o aquellos que caminan pendientes del móvil, son susceptibles de sufrir un mayor número de accidentes si se les aproxima un vehículo silencioso. Por eso, a partir de 2021 tanto eléctricos como híbridos tendrán que emitir un sonido –que debe estar entre los 56 y los 75 decibelios–, parecido al de un motor tradicional, siempre que circulen a una velocidad inferior a 20 km/h o cuando estén dando marcha atrás.