¿Por qué se devalúa un coche?

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Foto: Pixabay

Hay algunos bienes materiales que se revalorizan con el tiempo, como puede ser el caso de una vivienda, dependiendo de la zona en la que esté localizada y de cómo de alta sea la demanda de gente que quiere vivir allí.

Con los coches, sin embargo, ocurre exactamente lo contrario. Según compramos un vehículo, lo matriculamos y salimos con él del concesionario ya ha perdido valor. Una vez nos ponemos en carretera pierde, automáticamente, un 10% de su valor y durante su primer año de vida se le sumará otra depreciación de, al menos, otro 10% dependiendo de la marca del coche.

¿Por qué? Al salir a la calle el automóvil ya ha perdido su distinción de ‘cero kilómetros’ frente a otros de segunda mano; en ese instante, los dos modelos juegan en la misma liga de “coches ya usados”. Pero la depreciación de cada coche dependerá de la popularidad del propio vehículo.

Las tendencias del mercado, junto con la ley de la oferta y la demanda, son las que dictan las normas en cada momento. Cuando disminuye el interés de los compradores por los coches de ocasión, estos se devalúan mucho más rápido. Sin embargo, siempre hay factores que pueden acentuar aún más esa depreciación o que, por el contrario, ayuden a mantener el precio algo más alto.

El estado físico del coche tiene una gran importancia a la hora de venderlo, la estética se tiene en cuenta pero también el cómo haya sido tratado. El kilometraje es otro de los factores determinantes para decidirnos, ya que puede ser un coche joven pero haber tenido mucho movimiento, algo que también echa para atrás a un comprador. El color que tenga o los extras que lleve incorporados igualmente son un plus a tener en consideración.